miércoles, 24 de junio de 2020

ANGEL CHAVEZ



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¿Quién es Ángel Chávez?


Me llamo Ángel Chávez Baquero, pero hay una pequeña historia en la familia y es que unos nos apellidamos “Cháves” y otros “Chávez”, cosas de los que trabajan en los registros de familia (risas). Tengo 36 añitos, natural de Palos de la Frontera (Huelva) y aunque soy andaluz de pura cepa ya estoy perdiendo algo el acento con todos lo años que llevo aquí. La mayor parte de mi vida he trabajado en la construcción y ahora, desde que estoy en Palencia, trabajo en Fasa Renault. En estos 5 años aquí, he tenido la suerte de poder seguir disfrutando del baloncesto en el C.B. Palencia y en Filipenses.


Después de más de tres décadas jugando al baket ¿Cómo fueron tus inicios?

Uff.. tres décadas, que viejo soy (risas). Pues comencé a jugar al baloncesto en el cole con 6 añitos, como cualquier niño; y la verdad que no sé porqué, con esa edad, algo se me pasaría por la cabeza que me hizo comenzar a jugar. Sí que puedo decir que me enganché muy rápido, entre el baloncesto y el colegio casi no paraba por casa. Ha sido una época muy bonita, con muchos recuerdos y gente conocida con la que aún guardo contacto y somos amigos. Siempre que nos llamamos recordamos esos momentos y no podemos evitar que se nos escape una sonrisa.


Todo niño sueña con jugar en la élite, habiendo estado en varias preselecciones y no dar ese paso más ¿cuesta digerir el no poder avanzar más?


Eso eran palabras mayores para mí. Si que tuve la oportunidad de ir a preselecciones siendo jugador de escuela. Sí que puedo decir que al club del C.B. Palos le considero como mi casa y siempre que voy allí, así me lo transmiten ellos. Por esos años sí tenían un equipo profesional en Liga Eba y sí que, como canterano, tuve el sueño de jugar en el primer equipo. Me dieron esa oportunidad de poder entrenar y jugar con ellos algún minutillo. No me costó digerir no progresar más, ya que por circunstancias de la vida me tuve que poner a trabajar pronto.


Compaginando trabajo y deporte durante años, haces las maletas y decides venir al norte en una decisión dura de tomar y asimilar ¿Cómo es el momento de tomar esa decisión?


Pues de tomar no tanto...era lo que quería, ya que tengo aquí a mi pareja y era lo que necesitaba. Ha sido más duro de asimilar, el dejar a mi familia y amigos e irme a tantos kilómetros. Soy una persona muy familiar y muy de amigos, disfruto mucho estando juntos. En esos momentos el apoyo de todo mi entorno resultó clave, sin ellos no hubiese sido posible dar ese paso. Ya llevo 5 felices años aquí y estoy muy orgulloso, arriesgué todo por estar en Palencia y no me arrepiento de nada.


Me ha dicho un pajarito que bailas muy bien “salsa” ¿Son ciertos esos rumores que eras profesor de baile? (risas)


Pues ese pajarito te ha informado bien (risas). He bailado durante muchos años, aunque ahora lo tengo abandonado. Estuve varios años bailando con mis hermanos en una academia. La profesora me propuso bailar con ella y disfrutamos mucho de esa experiencia yendo a bailar a congresos, ferias o actos. Recomiendo que a todo aquel que le guste se anime a hacerlo porque lo va a disfrutar muchísimo.


Llegas a Palencia y buscas un equipo en el que seguir jugando ¿Nos cuentas cómo fue esta búsqueda?


La búsqueda la hice con tiempo, estando aún en Huelva, ya tenía fecha para venir aquí y quería dejar las cosas hechas. Miré por internet y mandé un mail al C.B.P. y me puse en contacto con Alberto Roda (entrenador del 1ª Nacional). Le comenté que me gustaría entrar en la dinámica del equipo y, cuando llegué a Palencia, me puse a entrenar con ellos. Después de varios entrenos, como ambos estábamos contentos, optaron por hacerme ficha con el primer equipo y les estoy muy agradecido por la oportunidad que me dieron durante 4 años.


Tras 3 temporadas en el C.B. Palencia ¿Cómo valoras esta etapa?


Muy buena, tengo unos grandes recuerdos. Muy agradecido en lo personal con todos (directiva, entrenadores y jugadores) ya que se portaron conmigo de una manera increíble, desde el primer día, dándome apoyo y cualquier cosa que necesitara. A nivel deportivo, no se pudo lograr cosas en la competición, pero sí es de valorar que con un equipo tan joven se diese tanta guerra y se compitiese en cada partido, dando todo en cada entreno, gente muy comprometida…Me consideraba el “abuelo” y ver como, día tras día, se disfrutaba del baloncesto a pesar de los resultados que teníamos.


Por las circunstancias que nos has dicho antes, recalas en Filipenses ¿Cómo planteabas tu incorporación a un nuevo Club y rival en años anteriores?


Con mucha ilusión. Estaba en Huelva de vacaciones y, sabiendo que el C.B.P. no sacaría esa temporada equipo, me puse en contacto con Alberto Padilla y me propuso entrar en la plantilla. Evidentemente dije que sí. Sobre lo de encontrarme con unos compañeros que habían sido mis rivales, al final lo que sucede en la pista se queda en la pista. Si que hay un “run run” de que soy cañero jugando (risas), pero solo es un “run run”(más risas). Hay que conocernos personalmente y es lo que realmente importa.


Sin duda que este año en Filipenses a nivel deportivo resultó inmejorable. A nivel humano era un bloque, un conjunto de un todo, unos lazos personales mas allá de la pista ¿Tú cómo lo viviste?


Uff.. un año para enmarcar y no olvidar nunca. Lo he vivido de una manera increíble. Cada cosa que pasaba al momento llamaba a mi familia para contárselo. Estaban muy lejos y ha sido una pena que no hayan podido vivirlo conmigo. El grupo humano que se ha creado es lo que ha llevado a conseguir todo esto, un EQUIPO con todas las letras. Cuando se disfruta con los compañeros, eso se nota en la pista porque todos vamos a una. No sólo lo conseguido en lo deportivo, simplemente ver cuando nos juntamos a comer en mi finca y mirar a casi 40 personas allí juntas, eso lo dice todo. Me cuesta destacar un momento, aunque quizás el partido de la fase de ascenso ante Venta de Baños en el que lloramos todos, incluido tú, por todo lo que significó.


Se consuma el ascenso a EBA y aunque se cuenta contigo, decides que no continuas . Seguro que ha sido una decisión entre la razón y el corazón ¿Cómo fueron esos días deshojando la margarita?


Una decisión muy dura, incluso no dormía, y en el trabajo estaba dándole vueltas a todo. Alberto no paraba de buscar fórmulas para que pudiese seguir vinculado al equipo, y me sentía mal por no saber qué hacer. Es mi deporte y mi pasión. Mi decisión ha sido sopesar mi trabajo en Fasa, ya que es muy duro físicamente trabajar allí y no iba a poder aguantar el ritmo de entrenos, la exigencia de la competición o los viajes tan largos. Y eso que el año anterior, cuando salía de trabajar a las 22h, me iba a toda prisa a entrenar aunque sólo fuesen 45 minutos; después de mi jornada laboral de 8 horas de trabajo en cadena. La decisión se la dije a Alberto mientras me encontraba en mi trabajo, porque ya no podía más con esta situación, era mucho peso para mí en lo personal.


¿Cómo está siendo esta etapa sin Baloncesto?


Se echa mucho de menos todo lo que conlleva el baloncesto. El entrenar, los viajes, las cenitas…y si te paras a pensarlo, es duro. Desde que vine a vivir a la finca intento estar entretenido haciendo deporte o cosillas en la finca para poder distraerme y no pensar en ello, se echa mucho de menos.


¿Te atrae la idea de ser entrenador o seguir vinculado activamente en el baloncesto?

Me lo han propuesto, pero no es una idea que me atraiga y ya me lo propusieron en el C.B.P.. Ser entrenador es muy sacrificado, es una actividad que conlleva mucho tiempo entre entrenos y partidos. Seguir vinculado al baloncesto si que me gustaría, pero no sé en qué. Ahora que soy joven me gustaría seguir jugando y cuando ya no sea tan joven continuaré vinculado, pero no sé de que manera.


¿Tienes una frase que te defina?


Frase como tal no, si tuviese que decir algo sería que “Hay que ser uno mismo”. Tengo un tatuaje en el brazo que me hice hace años por una cosa personal y dice en pocas palabras que “hay que disfrutar de la vida porque no sabes lo que va a pasar de un día a otro”. Eso sí que lo llevo a rajatabla en mi vida, hacer lo que yo quiera y no lo que la gente me diga que haga.











Para ir acabando, quiero dar las gracias a Ángel por sacar un rato de su tiempo y también por regalarme su amistad en el poco tiempo que nos conocemos. Aún me emociono cada vez que recuerdo ese momento de la fase de ascenso, muchas cosas vividas como nervios, organización y como bien tu decías antes, alguna que otra lágrima. Gracias por aquel abrazo Ángel.

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